Aspectos económicos del cultivo de aguacate

Producir aguacate en México implica una estructura de costos que cambia significativamente según la edad de la huerta, el nivel de tecnificación y si la fruta se destina al mercado nacional o a la exportación. El primer gran desembolso ocurre en el establecimiento, es decir, en la preparación del terreno, la compra de planta certificada, el trazo de la plantación y la instalación de sistemas de riego. Estudios técnicos señalan que los costos de producción por hectárea del aguacate Hass varían entre 12,000 y 14,000 dólares, considerando inversión inicial en planta, mantenimiento, fertilizantes, mano de obra y fitosanitarios. Esta cifra ubica al aguacate como un cultivo considerablemente más costoso que granos básicos u hortalizas tradicionales, lo cual explica por qué su expansión ha desplazado otros usos de suelo en varias regiones del país.

Durante los primeros años, cuando el árbol todavía no genera cosecha comercial, los gastos se concentran en el mantenimiento del suelo, la fertilización de arranque y el control preventivo de plagas, sin que exista ingreso que compense esas erogaciones. La producción relevante comienza a manifestarse más adelante, ya que durante los primeros años los árboles producen poco, mientras que el rendimiento comercial comienza a ser mucho más importante aproximadamente a partir del quinto o sexto año. Esto significa que cualquier persona que decida invertir en una huerta nueva debe contemplar varios ciclos sin retorno económico antes de recuperar el capital destinado al establecimiento.

Una vez que la plantación entra en producción, la estructura de gastos anuales se reorganiza. Un análisis realizado en huertas de Michoacán identificó que los elementos básicos de estos costos son la materia prima directa, mano de obra y los costos indirectos de producción, como renta de equipos, cuota del agua de riego y depreciación de maquinaria y equipos. Dentro de estos rubros, la mano de obra suele representar una porción sustancial, ya que actividades como la poda, el control de malezas, la aplicación de fertilizantes y especialmente la cosecha requieren trabajo humano constante, un tema que se aborda con mayor profundidad al analizar el nivel de intensidad laboral que exige este cultivo.

El costo por tonelada producida también varía de manera notable según el tipo de unidad productiva. En la investigación citada sobre Peribán, Michoacán, se documentó que el costo de producción por tonelada de aguacate, excluyendo la tierra, en una de las unidades analizadas se ubicó en 6,304.10 pesos por tonelada, siendo mayor en 80.7% respecto a otra unidad de exportación y 124.3% mayor que una tercera. Estas diferencias se explican porque las huertas orientadas a exportación suelen operar con mayor densidad de plantación, más maquinaria y esquemas de manejo más intensivos, lo que eleva el gasto en combustibles y lubricantes pero también mejora el rendimiento por hectárea.

El régimen hídrico es otro factor que modifica sustancialmente el costo final. Las huertas que dependen de temporal, es decir, que no cuentan con riego artificial y solo aprovechan la lluvia, presentan estructuras de costo distintas a las que sí tienen infraestructura de riego. De acuerdo con el mismo estudio, el costo de producción por tonelada obtenido por la unidad cuyo régimen hídrico es de temporal fue el más bajo de las tres analizadas, lo que indica que la inversión en riego, aunque reduce el riesgo climático y puede aumentar el rendimiento, también incrementa el gasto operativo anual.

A nivel nacional, el rendimiento promedio confirma la relevancia de contar con agua disponible de manera constante. Según cifras del sector, durante el período 2010 a 2021, bajo condiciones de riego el rendimiento fue de 11.0 toneladas por hectárea y en temporal de 9.7 toneladas por hectárea, en promedio. Esta diferencia de rendimiento influye directamente en la rentabilidad final, porque un mismo nivel de gasto fijo se distribuye entre una cantidad distinta de fruta cosechada.

Finalmente, la escala de operación también determina el poder de negociación frente a proveedores de insumos y compradores. Las unidades de mayor tamaño logran distribuir costos fijos, como certificaciones sanitarias, entre más hectáreas, mientras que los pequeños productores enfrentan mayor vulnerabilidad ante fluctuaciones de precio. Comprender esta estructura de costos resulta indispensable antes de identificar dónde surgen actualmente las oportunidades de negocio dentro de la cadena productiva del aguacate, ya que cualquier estrategia de inversión debe partir de un cálculo realista de cuánto cuesta producir cada tonelada y en qué momento del ciclo productivo comienza a generarse un retorno económico sostenible.


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