En 2019, un equipo internacional publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences la secuencia completa del genoma del aguacate, un hito que marcó una nueva etapa en la comprensión científica de este cultivo. El trabajo, encabezado por investigadores del Cinvestav en México junto con especialistas de la Universidad de Barcelona, permitió conocer con detalle la estructura genética que sostiene a esta planta. El grupo descifró la secuencia genómica del aguacate en sus variedades más comunes, la mexicana, la guatemalteca, el antillano y el Hass, con la participación de 17 instituciones de 4 continentes. El hallazgo no fue menor porque, hasta ese momento, el mejoramiento genético del aguacate avanzaba a paso lento debido a las características particulares de la planta.
Uno de los datos más relevantes que arrojó esta investigación tiene que ver con el tiempo. El investigador Luis Herrera Estrella explicó que la planta del aguacate tiene un ciclo de vida largo, pues para pasar de una semilla a otra tarda cerca de 8 años, por lo que los procedimientos de mejoramiento genético resultan muy largos. Esta lentitud reproductiva explica por qué la variedad Hass, dominante en el mercado mundial, prácticamente no ha cambiado en décadas. De hecho, este tipo no ha tenido ningún mejoramiento en los últimos 40 años, debido a que cuenta con un ciclo de vida largo, lo que representa una cuestión atípica en agricultura. Conocer las etapas por las que atraviesa el árbol antes de producir fruto ayuda a entender por qué acelerar este proceso resulta tan complicado, un tema que se explica con mayor profundidad al revisar la fisiología vegetal del aguacate.
El análisis genómico también reveló información sobre el origen de la variedad más comercializada del planeta. Los resultados de la investigación mostraron que la variedad de aguacate Hass tiene un componente genético mayoritario de la variedad mexicana Persea americana var. drymifolia y alrededor del 39% de la variedad guatemalteca. Este descubrimiento no es solo un dato curioso sobre el pasado del fruto, sino una herramienta práctica porque, según explicaron los propios investigadores, esta información permite identificar los genes o combinaciones de genes responsables de las características que han hecho del Hass la variedad más exitosa hasta ahora.
Más allá del origen genético, la ciencia ha puesto especial atención en un problema que amenaza directamente la rentabilidad de las huertas, la pudrición de raíz causada por el hongo Phytophthora cinnamomi. La pudrición de la raíz de aguacate causada por este patógeno es, a nivel mundial, el principal problema limitante de la producción de este árbol frutal. Frente a esta amenaza, distintos equipos de investigación en México han evaluado portainjertos con diferentes grados de tolerancia. Un estudio realizado con temperaturas controladas encontró que los portainjertos Atlixco y Tepeyanco mostraron una resistencia consistente, al presentar solo un 10% de plantas con síntomas de marchitez, por lo que pueden considerarse portainjertos promisorios resistentes a P. cinnamomi. Este tipo de hallazgos resulta valioso para quienes buscan portainjertos más robustos, ya que la búsqueda de patrones tolerantes al patógeno se convirtió en una prioridad mundial en la investigación sobre el cultivo del aguacate desde que se identificó el hongo como causante de la enfermedad.
Otro frente de investigación se centra en entender por qué ciertos genotipos resisten mejor la infección que otros a nivel celular. Los estudios histológicos han identificado estructuras llamadas tilosas, que son obstrucciones que se forman dentro de los vasos conductores de agua del tallo. Estas tilosas se forman cuando el patógeno se encuentra en raíces jóvenes y tienen la función de obstruir su paso, bloqueando el avance y permitiendo que las plantas permanezcan libres del patógeno. Este mecanismo de defensa natural abre la puerta a programas de selección más precisos, en los que se prioricen genotipos capaces de generar esta respuesta de forma más rápida y eficiente.
En paralelo, otros grupos de investigación en España han trabajado en el desarrollo de herramientas moleculares que faciliten la creación de nuevas variedades. El trabajo se centra en el aguacate, un cultivo que, a pesar de su éxito comercial basado en una única variedad, demanda el desarrollo de herramientas moleculares para avanzar en cultivares más adaptados a los retos que plantea el cambio climático. Esta línea busca romper la dependencia casi total del mercado en un solo cultivar, algo relevante considerando que existen cuellos de botella importantes para la mejora y el desarrollo eficientes de nuevos cultivares de aguacate, debido a la escasa disponibilidad de recursos moleculares.
Todos estos hallazgos, desde la secuenciación genómica hasta la selección de portainjertos resistentes, forman parte de un esfuerzo científico que busca resolver los retos que enfrenta el cultivo a largo plazo. Para quienes disfrutan conocer datos poco conocidos sobre esta fruta, muchos de estos avances conectan con aspectos sorprendentes que se detallan en las curiosidades diversas sobre el aguacate, donde la biología de esta planta revela facetas que rara vez llegan al público general.
